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A la hora de adquirir un coche, ¿es preferible comprar o usar un alquiler renting?

Pagar una cuota mensual, conducir y olvidarse de todo lo demás. Eso es el renting, de modo resumido y sin mencionar los inconvenientes. Los conductores españoles apenas recurren a esta fórmula, que representa una mínima porción del mercado. El parque de vehículos adquiridos bajo esta modalidad alcanzó en 2018 las 629.260 unidades, un 14% más que el año anterior. De todas ellas, 55.245 correspondieron a autónomos y particulares, con un crecimiento del 77,9%.

Las cifras resultan insignificantes, pero aun así merece la pena la pregunta: ¿conviene decantarse por el ‘renting’ en lugar de por comprar un coche? De hecho, las propias marcas ofrecen soluciones similares, como el programa MyRenting de Volkswagen.

¿Qué incluye? Aparte de las tareas administrativas propias de la compra (registro, alta en la DGT, impuestos…), la cuota mensual del renting cubre servicios como seguro a todo riesgo, asistencia en carretera, impuesto de circulación, gestión de multas, revisiones y reparaciones (con cita preferente en los talleres). Si se solicita, también se incluye el cambio de neumáticos y el vehículo de sustitución

¿Qué no incluye? A pesar de lo dicho en el apartado anterior, la tarifa del renting no es totalmente plana. Como cabe entender, no incluye el combustible(aunque puede haber tarjetas de carburante con descuentos), las posibles multas o la limpieza del vehículo. También están exentas las reparaciones cuyo origen esté en un mal uso del coche o en una negligencia del conductor. El contrato, en todo caso, especifica tales excepciones.

Al acabar el contrato… Cualquier vehículo puede solicitarse mediante la fórmula de renting y esta puede ajustarse a cada usuario. La duración suele ir de 12 a 60 meses, generalmente con 15.000 kilómetros anuales. Entre las cláusulas habituales destacan no subarrendar el coche y realizar las revisiones en plazo. Al terminar el contrato, el usuario puede firmar otro, devolver el coche o comprarlo (el precio se fija de antemano).

¿Ventajas? El cliente simplemente tiene que abonar una cuota mensual y conducir. Nada más. No necesita hacer una inversión inicial (en las compras financiadas se exige una entrada) y puede olvidarse de todos los trámites burocráticos: pago de impuestos, gestión de multas, seguro, ITV, revisiones… Además, puede cambiar de coche cada pocos años y conducir siempre el modelo con la tecnología más moderna o el que más le convenga en cada momento.

¿Inconvenientes? Al comprar un coche este te pertenece, con el renting el coche no pertenece al conductor.  Al terminar el contrato solo podrá quedárselo si desembolsa una cantidad pactada de antemano (se calcula según el valor residual). Tampoco puede hacer modificaciones al automóvil –salvo autorización de la compañía– ni devolverlo antes de tiempo, a no ser que pague una penalización. También afrontará un sobreprecio si hace más kilómetros de los convenidos.